Aes Corinthium — el bronce legendario
de la élite romana
Los romanos llamaban al bronce aes — y ningún aes era más codiciado que el Aes Corinthium. El bronce corintio era una legendaria aleación de cobre, oro y plata, creada según la tradición durante el incendio de Corinto en 146 a. C. Cuando la ciudad cayó y sus tesoros ardieron, los metales se fusionaron en algo nuevo — un material de incomparable calidez y brillo que ninguna mano humana podría haber creado deliberadamente.
El emperador Augusto lo coleccionaba con pasión. Cicerón escribía sobre ello con envidia apenas disimulada. Plinio el Viejo le dedicó un capítulo entero en su Naturalis Historia. Una estatua de Aes Corinthium en su atrio era el símbolo de estatus supremo — prueba no solo de riqueza, sino también de refinamiento.
Pero la historia del bronce no comienza en Roma. Comienza mucho antes — y termina, pasando por Praga, en los talleres de Bohemia.